e diel, 24 qershor 2007

Almuerzos donde mi abuela


Al morir mi abuelo, el pasado 21 de febrero, comprendí que era necesario comenzar a visitar a mi abuela más seguido. Le esperaba un duelo enorme y necesitaba compañía en ese caserón solitario. No tengo pudor en confesar que en un principio los almuerzos de los días jueves eran visitas caritativas. Fome. Obligatorias. Pero hoy se ha convertido en un "must" en mi semana. No sólo porque puedo constatar, cuando salgo del almuerzo, si mi ex aún vive en la cuadra de atrás. Así cuando veo su flamante camioneta verde estacionada me imagino, nada más placentero, que le hago el feroz rayón a su joyita y en consecuencia, a su billetera. Sino porque cada vez que voy, así como predica la cultura oriental, me doy cuenta de que e desperdiciado mucha sabiduría.
Si. He aprendido más de la vida en estos 4 meses que en mis 23 años de existencia. Así, es evidente que si hubiera comenzado con los almuerzos antes, no habría tenido que aprender a prueba y error tantas cosas. Ahora, tengo una fuente inagotable de experiencias que me hace entender miles de realidades distintas y logra aconsejarme desde un punto de vista muchísimo más experimentado que el de mis pares.
El segundo plus de mis visitas es que esa casa es una fuente inagotable de historia. Mi abuelo fue agotadoramente cachurero. Tanto así que mi abuela no tenia donde colgar su ropa, pues él le comenzó a ocupar el closet. No sé realmente cómo lo aguantó, porque guardaba las boletas de la luz, agua, peluquería y demaces desde que él tenia 20 años. Yo lo mato. Me imagino lo terrible que debe haber sido para ella tener que lidiar con este personaje, autoritativo, mal genio y acaparador. Pero como nieta le doy las gracias, porque he encontrado grandes tesoros. Como Revistas Ercilla de los años 60 y 70 y la portada de El Mercurio el día del golpe de Estado. Me he reído mucho con un diario que encontré de los años 60 que habla sobre un cometa, que debería impactar a la tierra y que se habría constatado empíricamente que tiene vida extraterrestre. Mucha gente esperó el impacto con pancartas de bienvenida, éste nunca llegó.
Así este jueves, ya me avisó, me tiene una torre de diarios de regalo. Me dice que soy su nieta más económica, me conformo con diarios y comida.
Nos vemos el jueves...

e premte, 22 qershor 2007

El Costo de la Vida

En ningún momento de la historia del hombre, vivir en la pobreza ha sido cosa fácil. Es verdad que el objeto del por qué se es pobre ha ido cambiado con el progreso de la civilizaciones. Quizás en la prehistoria ser pobre o necesitado era el que tenía menos armas para casar a un animal. Pero desde que comenzó a existir el intercambio o trueque y la especialización del trabajo, entre los pueblos ha existido la pobreza tal cual como la conocemos ahora, es decir, la falta de vienes necesarios para la subsistencia por escasez de dinero.
Ese dinero en algún momento puede haber sido algún animal valorado. Por muchos años se usó la sal como forma de intercambio. Hoy es monedas y papel contable sencillamente por una razón práctica. Es más fácil de transportar y dividir. Así el hombre le otorga valor al dinero, sin este tenerlo en sí.
Hoy para poder vivir en una situación estable hay que tener dinero. Sin él la subsistencia se hace insoportable llegando a veces a situaciones indignas para el ser humano.
Mundialmente existen 1,2 mil millones de personas que viven con menos de 1 dólar al día. Chile no queda excluido de esa cifra. A pesar de que según los números de la última encuesta CASEN (Encuesta de Caracterización Socioeconómica) la pobreza ha disminuido, igual hay personas que viven en situaciones indignas.
Es el caso de la familia Rebolledo-Rebolledo que vive en el campamento de Lo Barnechea bordeando el río Mapocho. No tardan en dejar en claro que no es que Teresa sea madre soltera o que sean primos, sino que es un alcance de apellidos. Jorge, es su marido quien se desempeña como cartonero en la comuna. Como matrimonio tienen 2 hijos, Teresa de 4 años y Jorge de 2 años. La familia vive con el sueldo de Jorge padre que gana mensualmente $30 mil pesos y se apura en explicar que “ no nos alcanza para nada. Queríamos mandar a la niña al jardín para que Teresa pudiera trabajar en algo, pero no podemos pagar la mensualidad. Hay veces que mis niños lloran de hambre. Dicen que les duele la guatita, pero no podemos hacer nada, no hay para darles de comer”.
La vivienda que habitan tiene tan sólo dos piezas, una es un dormitorio y otra que se usa como cocina y comedor. El dormitorio sólo tiene una cama donde duermen los cuatro. En la otra pieza hay una cocina a gas con algunos estantes hechos a mano y una mesa que no tiene sillas, sólo baldes para sentarse. Ambas piezas están hechas de madera la cual no solamente está mojada por las últimas lluvias sino que también por ella se cuela el frío. La única lámpara de la casa es una ampolleta que cuelga del techo con los cables a la vista y a menos de un metro de ella hay una gotera.
Teresa explica que “estamos colgados de el alambrado eléctrico. No tenemos para pagar luz. Igual que el agua, la conseguimos de río. Yo la hiervo eso si para no contagiarnos con gérmenes”.
El baño de la familia Rebolledo está fuera de la casa y es compartido con otros cinco vecinos y sus familiares. Así, una manguera que se conecta a una botella plástica con agujeros es la ducha comunitaria. “Hay horarios de uso. Yo con los niños vamos al último porque los demás salen a trabajar. Cada uno lleva sus artículos de aseo” explicó Teresa.
El W.C es una fosa al aire libre también comunitaria. Se usa el mismo sistema de la ducha, cada uno lleva lo suyo. “en general nadie usa papel confort (papel higiénico) es muy caro. Lo que hacemos es arrugar los diarios hartas veces, así quedan suavecitos” relata Jorge.
La tos de sus hijos es evidente. Es seca y se quejan porque les duele “ya no hay nada que los calme. En el consultorio me dan remedios y me dicen que si compro estos otros sería mejor, pero con qué plata. No tengo para darles lo que necesitan, ni siquiera para darles buena comida. Muchas veces yo los miro comer con mi marido porque si lo hacemos nosotros ellos se quedan sin”.
Así historias como la de la familia Rebolledo se repiten constantemente a lo largo de este campamento. La logística de aseo y baño en las casas es muy parecida y conviven con la escasez constante de alimento.
Chile se ha hecho una promesa muy ambiciosa para el Bicentenario, la cual ha sido repetida en innumerables medios de comunicación, esta es erradicar los campamentos de aquí al año 2010. Frente a esta noticia, Teresa sencillamente exclama “ojalá se así. Nos han prometido tantas cosas”.