
Al morir mi abuelo, el pasado 21 de febrero, comprendí que era necesario comenzar a visitar a mi abuela más seguido. Le esperaba un duelo enorme y necesitaba compañía en ese caserón solitario. No tengo pudor en confesar que en un principio los almuerzos de los días jueves eran visitas caritativas. Fome. Obligatorias. Pero hoy se ha convertido en un "must" en mi semana. No sólo porque puedo constatar, cuando salgo del almuerzo, si mi ex aún vive en la cuadra de atrás. Así cuando veo su flamante camioneta verde estacionada me imagino, nada más placentero, que le hago el feroz rayón a su joyita y en consecuencia, a su billetera. Sino porque cada vez que voy, así como predica la cultura oriental, me doy cuenta de que e desperdiciado mucha sabiduría.
Si. He aprendido más de la vida en estos 4 meses que en mis 23 años de existencia. Así, es evidente que si hubiera comenzado con los almuerzos antes, no habría tenido que aprender a prueba y error tantas cosas. Ahora, tengo una fuente inagotable de experiencias que me hace entender miles de realidades distintas y logra aconsejarme desde un punto de vista muchísimo más experimentado que el de mis pares.
El segundo plus de mis visitas es que esa casa es una fuente inagotable de historia. Mi abuelo fue agotadoramente cachurero. Tanto así que mi abuela no tenia donde colgar su ropa, pues él le comenzó a ocupar el closet. No sé realmente cómo lo aguantó, porque guardaba las boletas de la luz, agua, peluquería y demaces desde que él tenia 20 años. Yo lo mato. Me imagino lo terrible que debe haber sido para ella tener que lidiar con este personaje, autoritativo, mal genio y acaparador. Pero como nieta le doy las gracias, porque he encontrado grandes tesoros. Como Revistas Ercilla de los años 60 y 70 y la portada de El Mercurio el día del golpe de Estado. Me he reído mucho con un diario que encontré de los años 60 que habla sobre un cometa, que debería impactar a la tierra y que se habría constatado empíricamente que tiene vida extraterrestre. Mucha gente esperó el impacto con pancartas de bienvenida, éste nunca llegó.
Así este jueves, ya me avisó, me tiene una torre de diarios de regalo. Me dice que soy su nieta más económica, me conformo con diarios y comida.
Nos vemos el jueves...